POR DR. JAIME CALLALLA MAMANI
El ranking presentado trata que, al cierre del año 2025, hay 139.948 personas con sentencia condenatoria. Ello permite identificar con claridad la estructura material de la criminalidad judicializada y sancionada en el sistema penal.
En primer lugar, Delitos contra la Familia (33,78%) concentra la mayor proporción de condenas (47.281 casos). Este liderazgo cuantitativo revela una fuerte judicialización de conflictos intrafamiliares, particularmente vinculados a omisión de asistencia familiar, violencia familiar y deberes alimentarios. Desde una perspectiva estadística, el hecho de que uno de cada tres condenados pertenezca a este título evidencia un patrón de litigiosidad recurrente y de alta frecuencia procesal.
En segundo lugar, Delitos contra la Vida, el Cuerpo y la Salud (25,76%), con 36.055 condenas, confirma la relevancia de la violencia interpersonal como núcleo estructural del sistema penal. Sumado al rubro anterior, ambos títulos representan el 59,54% del total, lo que indica que casi seis de cada diez condenas se vinculan con conflictos personales y familiares.
El tercer lugar lo ocupa Delitos contra el Patrimonio (14,76%), con 20.651 sentencias. Aunque tradicionalmente estos ilícitos suelen liderar estadísticas de criminalidad general, aquí ocupan una posición secundaria, lo cual puede interpretarse como efecto de políticas de persecución penal priorizadas en violencia familiar y personal.
El cuarto lugar corresponde a Delitos contra la Seguridad Pública (11,69%), asociado frecuentemente a delitos vinculados con tráfico ilícito, tenencia ilegal de armas u otros riesgos colectivos.
Desde una lectura estructural, el ranking muestra una marcada concentración en los cuatro primeros títulos, que acumulan 85,99% de todas las sentencias condenatorias.


