POR: DR. ROBERTO TITO CONDORI PÉREZ
El inicio del año fiscal es determinante para el ritmo de inversión municipal. En la provincia de Islay, los niveles de ejecución al primer bimestre muestran rezagos generalizados que comprometen la entrega oportuna de obras básicas para la población.
El ranking de ejecución de inversiones al 22 de febrero de 2026 en Islay evidencia un desempeño por debajo del estándar técnico esperado (12%–14%) para los dos primeros meses. Este nivel es crítico considerando que las obras municipales —vías, saneamiento, equipamiento urbano, gestión de riesgos y espacios públicos— son el canal más directo para mejorar la calidad de vida.
ISLAY MATARANI VA PRIMERO
En primer lugar, se ubica la Municipalidad Distrital de Islay, con 5.9% de avance, sobre un PIM de S/ 6,518,474 (seis millones quinientos dieciocho mil cuatrocientos setenta y cuatro soles) y un devengado de S/ 385,846 (trescientos ochenta y cinco mil ochocientos cuarenta y seis soles).
Aunque encabeza el ranking provincial, su ejecución representa menos de la mitad del mínimo técnico esperado.
PROVINCIAL SIN CAPACIDAD OPERATIVA REFLEJADA
Resulta especialmente preocupante que la Municipalidad Provincial de Islay, con el mayor PIM del grupo, no supere el 5% de ejecución. El mayor tamaño presupuestal debería traducirse en mayor capacidad operativa —expedientes técnicos listos, procesos de contratación oportunos y supervisión efectiva—, pero ello no se refleja en los resultados financieros.
PARALIZACIÓN FINANCIERA
La Municipalidad Distrital de Cocachacra registra 2.7% de avance, con un PIM de S/ 19,364,995 (diecinueve millones trescientos sesenta y cuatro mil novecientos noventa y cinco soles) y un devengado de S/ 518,562 (quinientos dieciocho mil quinientos sesenta y dos soles).
En situación más crítica se encuentra la Municipalidad Distrital de Dean Valdivia, con apenas 0.3% de ejecución, equivalente a S/ 10,900 (diez mil novecientos soles) sobre un PIM de S/ 3,629,470 (tres millones seiscientos veintinueve mil cuatrocientos setenta soles).
Este último caso sugiere obras sin contrato activo, expedientes no aprobados a tiempo o deficiencias en la programación y priorización de inversiones.
Islay exhibe un patrón de subejecución temprana que anticipa acumulación de gasto hacia el segundo semestre, posibles ampliaciones de plazo, adicionales de obra y deterioro en la calidad del gasto.
Si no se adoptan medidas correctivas en el corto plazo, la brecha entre presupuesto aprobado y obra ejecutada se traducirá en servicios postergados para la ciudadanía.


