POR: JORGE ACOSTA ZEVALLOS
Ilo enfrenta hoy una encrucijada estructural. No constituye un único muelle, sino varios terminales con operadores distintos: muelle Tablones de Southern Peru, muelle de ENGIE para Quellaveco, terminal de ENAPU, boyas de hidrocarburos, muelles pesqueros y privados. Esta fragmentación dificulta una estrategia portuaria integrada y competitiva.
Más del 75% de las salidas reportadas corresponden a minerales, principalmente concentrados de cobre y otros productos vinculados al sector extractivo. La economía portuaria local está poco diversificada y resulta vulnerable a los ciclos de precios internacionales y a decisiones de operadores privados.
La infraestructura sigue siendo insuficiente. No existe aún una solución concreta para un abrigo que proteja la bahía del oleaje recurrente. La ausencia de obras de protección limita las maniobras y reduce la confiabilidad operativa en temporadas críticas.
COMPARACIÓN CON VECINOS
Matarani y Arica han mostrado en 2025 cifras y dinámicas que explican su mayor atracción de carga. Matarani registra un volumen consolidado superior, alrededor de 8,3 millones de toneladas métricas, mientras que Arica alcanza aproximadamente 3,215 millones de toneladas métricas con crecimiento sostenido. Ilo, por contraste, no presenta un consolidado público único y robusto para 2025. Los embarques relevantes, como concentrados desde ENGIE, constituyen hitos aislados que no compensan la falta de diversificación ni de capacidad logística integrada.
Si no se actúa con rapidez, Ilo corre el riesgo de convertirse en un puerto de tránsito marginal. Ello implicaría pérdida de líneas comerciales, menor inversión privada y fuga de carga hacia puertos con mejores tiempos, tarifas y conectividad terrestre hacia Bolivia y el sur del país. La ventana para revertir esta tendencia es estrecha.
Resulta indispensable ejecutar el proyecto de abrigo y priorizar obras que mejoren la operatividad en condiciones adversas. Asimismo, se requiere integrar la gestión portuaria mediante un plan maestro que coordine ENAPU, operadores privados y autoridades regionales.
La diversificación de la carga es clave: incentivar contenedores, agroexportación y logística regional, así como suscribir acuerdos con operadores para atraer líneas regulares. De igual modo, debe fortalecerse la conectividad terrestre hacia Bolivia y el sur peruano para recuperar el hinterland perdido.
Ilo aún puede revertir su rezago, pero necesita decisiones firmes, inversión sostenida y liderazgo público-privado. El margen de acción es limitado y exige actuación inmediata.

