La falta de agua potable en la Pampa Inalámbrica continúa generando preocupación entre los vecinos, quienes denuncian cortes frecuentes y una distribución que, según afirman, no se ajusta a los horarios anunciados por la Empresa Prestadora del Servicio (EPS).
El problema se agudiza durante la temporada de verano, cuando el consumo aumenta y la población requiere abastecerse con mayor frecuencia para atender necesidades básicas.
Guiller Quea, vecino del sector, manifestó que la situación los perjudica en gran medida. “Todos los años sufrimos por el agua”, declaró.
El ciudadano cuestionó la falta de obras de almacenamiento, señalando que la ausencia de reservorios pone en riesgo el suministro ante cualquier emergencia o falla en las tuberías principales. “No puedan hacer dos reservorios, es algo inaudito”, expresó.
Asimismo, indicó que la distribución no se realiza con puntualidad, lo que obliga a los vecinos a permanecer atentos sin saber exactamente cuándo llegará el servicio. Refirió que en algunos casos la entrega dura pocos minutos y no permite llenar depósitos. “La gente abre su caño y no encuentra nada, puro aire”, dijo.
Quea también señaló que la empresa debería modernizar sus sistemas de bombeo para garantizar un flujo constante, ya que existen tecnologías que podrían mejorar la eficiencia en la distribución.
En otro momento, criticó la falta de pronunciamiento de organizaciones sociales y dirigentes, al considerar que la población se ha acostumbrado a convivir con el problema sin exigir soluciones concretas.
Por último, exhortó a las autoridades regionales y municipales a articular un proyecto integral que permita resolver el déficit, advirtiendo que, de no tomarse medidas, la provincia podría enfrentar una crisis mayor de abastecimiento en los próximos años.

