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La fundación española de Moquegua – VII

Una razón de fuerza era que en el templo de Santa Catalina de Moquegua se enterraban los difuntos de todo el valle; además, allí estaban fundadas las tres cofradías religiosas, a saber: la del «Santísimo Sacramento», de la «Limpia Concepción de Nuestra Señora» y la de «Ánimas del Purgatorio»; asimismo, allí se habían fundado algunas capellanías.

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POR: GUSTAVO VALCÁRCEL SALAS

EL COMPROMISO SOLEMNE DE 1611

El 14 de agosto de 1611, treinta y cinco vecinos y heredados en ambas bandas del río, los de Moquegua del lado sur y los del norte en la parte de Cochuna, incluyendo al cura vicario del valle y sus anexos, que además era el administrador de las rentas decimales de Arequipa, Arica, Camaná, la costa y sus partidos, respetable religioso a quien le daban un especial protagonismo como testigo, todos de consuno y en nombre de los demás vecinos, moradores y habitantes en todo el valle que por diversos motivos no podían estar presentes, otorgan poder a don Juan de la Raya y Cámara y a Juan de Arriola Peñarrieta, residentes en la Ciudad de los Reyes, para que ante el excelentísimo señor virrey supliquen «nos mande poblar y nos haga las mercedes que se suelen conceder a los nuevos pobladores».

MOTIVOS PARA EL TRASLADO AL LADO DE MOQUEGUA

Una razón de fuerza era que en el templo de Santa Catalina de Moquegua se enterraban los difuntos de todo el valle; además, allí estaban fundadas las tres cofradías religiosas, a saber: la del «Santísimo Sacramento», de la «Limpia Concepción de Nuestra Señora» y la de «Ánimas del Purgatorio»; asimismo, allí se habían fundado algunas capellanías.

SOBRE LA EDIFICACIÓN DE CASAS

Que los lotes donde construirían sus casas los pobladores, particularmente los que se trasladarían desde Escapagua, pedían sean gratis, pues el lugar es un arenal; faltaban las piedras para hacer los cimientos, la tierra para el barro y los adobes necesarios para edificar; todo era necesario traerlo de afuera.

LOS INDIOS TRABAJEN LAS HACIENDAS ESPAÑOLAS

Suplicaban al virrey les haga la merced de la sétima parte de los cerca de cuatrocientos indios ubinas, omates y quinistacas que se habían refugiado en las inmediaciones del valle huyendo de la reventazón del volcán Ubinas en 1600; además de los cerca de doscientos cincuenta indios carumas dispersos en asientos ubicados en todo el valle, que por disposiciones de los virreyes y siguiendo una costumbre antigua acudían a trabajar en las haciendas.

CABILDO Y AUTORIDADES

Señalan en su pedido que, al fundarse la villa, tendrían derecho a un alcalde ordinario, otro de la Hermandad, dos corregidores y un alguacil mayor.

LA NUEVA JURISDICCIÓN

Acuerdan que la jurisdicción de Colesuyo, como se llamaba al lugar de Escapagua, sería la de la villa a fundarse, en Moquegua, adscrita a Charcas, que estaba distante cuarenta leguas de frígida y despoblada puna. Esto es, que la nueva villa pasaría a depender de la Audiencia de la Ciudad de los Reyes.

Convienen que se le dé a la nueva villa seis leguas de jurisdicción y, por la parte del mar, se incluya al puerto de Ilo, que está ubicado en la desembocadura del río que riega el valle de Moquegua y a donde acuden los vecinos en cada ocasión que es amenazado por los enemigos, pues perteneciendo ahora a la jurisdicción de Arica la separa treinta leguas, y solo diez de Moquegua. Del mismo modo, piden no acudir en socorro de Arica en tiempo de enemigos por ser tan enfermo como distante.

EXONERACIONES

Que los pobladores sean exceptuados del pago de alcabalas por un tiempo de veinte años, considerando los gastos que deben hacer en construir la casa de cabildo, así como otros edificios y demás cosas necesarias para la nueva villa.

TIERRAS DE LOS INDIOS

Que su excelencia dé comisión al corregidor de Colesuyo para que informe de las tierras que tienen los indios toratas y capangos en este valle y, dejándoles dobladas las que necesitan, se den las demás a censo a los pobladores, para que dichos indios gocen de él y sean ayudados, atento que hay falta de tierras para los españoles y a los indios sobran muchas.

Además, dé provisión para que el gobernador de Chucuito y corregidores de Pacajes y Collao den indios para trajinar las comidas y frutos de este valle, como es costumbre.

Tal fue el compromiso y categórico pedido que voluntariamente firman ante el notario los vecinos de ambas riberas del valle y elevan al virrey.

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