Una investigación de El Comercio reveló que durante una reciente requisa en el penal de Barbadillo se encontraron electrodomésticos y equipos electrónicos de uso personal en los espacios donde cumplen reclusión Pedro Castillo, Martín Vizcarra, Ollanta Humala y Alejandro Toledo, reabriendo el debate sobre posibles privilegios penitenciarios y el principio de igualdad ante la ley.
La intervención fue ejecutada por agentes del Grupo de Operaciones Especiales (GOES) del Instituto Nacional Penitenciario (INPE) y arrojó resultados distintos a los reportes emitidos semanas atrás, en los que se aseguraba que no se habían detectado objetos prohibidos dentro del establecimiento penitenciario.
De acuerdo con el reportaje, el hallazgo más llamativo se produjo en el ambiente asignado a Pedro Castillo, donde se encontraron un televisor, una refrigeradora, una radio y una máquina para hacer ejercicios. Durante la diligencia, el exmandatario habría preguntado a un agente del INPE si ya habían inspeccionado el espacio de Martín Vizcarra, recibiendo como respuesta que la requisa se realizaba de forma simultánea.
En el área de Martín Vizcarra se hallaron una radio y una refrigeradora, mientras que en el espacio de Ollanta Humala se encontró un microondas. Estos objetos contrastan con los informes previos remitidos a la dirección del penal, que señalaban la inexistencia de artículos no permitidos.
REGLAMENTO PENITENCIARIO
El Reglamento General de Seguridad del INPE establece que equipos electrónicos como televisores, radios o reproductores solo pueden ingresar a un penal con autorización expresa del Consejo Técnico Penitenciario y, además, su uso debe ser de carácter colectivo y no individual.
En el caso del penal de Barbadillo, los equipos hallados estarían destinados al uso personal de los internos, por lo que se ha solicitado el acta de autorización correspondiente para verificar si su ingreso se ajustó o no a la normativa vigente.
PRIVILEGIOS Y CUESTIONAMIENTOS AL SISTEMA
El informe periodístico remarca que este tipo de beneficios no son habituales para la población penitenciaria en general, lo que ha generado cuestionamientos sobre un posible trato diferenciado hacia los exjefes de Estado recluidos en este centro.
Si bien las imágenes difundidas corresponden a una requisa de rutina, el caso ha reavivado la discusión sobre si el penal de Barbadillo opera bajo condiciones excepcionales en comparación con otros establecimientos penitenciarios del país.
FALLAS EN LA SEGURIDAD DEL PENAL
Otro aspecto relevante detectado durante la inspección fue la inoperatividad de las cámaras de seguridad al momento de la requisa. La ausencia de videovigilancia constituye una vulneración directa de los protocolos de control y seguridad penitenciaria.
Este hecho quedó consignado en el informe de la intervención y suma un nuevo elemento de preocupación respecto a la supervisión interna del penal.
PRONUNCIAMIENTO DEL INPE
Tras la publicación de la investigación, el Instituto Nacional Penitenciario informó que ha iniciado una verificación exhaustiva de los hallazgos reportados. La entidad señaló que evaluará si los equipos contaban con la autorización correspondiente o si su ingreso se produjo de manera irregular.
Asimismo, el INPE anunció una auditoría del sistema de control interno del penal de Barbadillo, con el objetivo de determinar responsabilidades tanto por la presencia de los objetos electrónicos como por la falla en el sistema de cámaras de seguridad, y adoptar las medidas que correspondan conforme a la normativa vigente. [Con información de El Comercio y Caretas]

