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Puertos secos: sin presente

La propuesta de implementar puertos secos en el sur del Perú sigue circulando en el debate técnico y empresarial, pero aún carece de respaldo en estudios prospectivos que la conviertan en un proyecto viable.

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POR: JORGE ACOSTA ZEVALLOS

Los puertos secos —también llamados puertos terrestres o terminales interiores de carga— son instalaciones ubicadas en el interior de un país que se conectan por carretera o ferrocarril con los puertos marítimos. Ofrecen servicios similares a los de un puerto tradicional, como aduanas, almacenamiento, distribución y despacho de mercancías. En la práctica, constituyen una extensión del puerto marítimo hacia el interior, creados para descongestionar terminales saturados o incapaces de atender con eficiencia la creciente demanda de comercio exterior (UNCTAD, 2021).

En el sur del Perú, la idea de establecer un puerto seco ha circulado en medios especializados y gremios empresariales. Tacna carece de puerto propio; Ilo enfrenta limitaciones de acceso y almacenamiento; y Matarani, aunque dinámico, asume retos de crecimiento que podrían sobrepasar su capacidad. A ello se suma la expectativa de que las exportaciones mineras continúen en ascenso, que la agroindustria se expanda con nuevas irrigaciones y que Brasil y Bolivia miren hacia la macrorregión sur como salida alternativa para sus exportaciones e importaciones, incluso con la posibilidad de conectarse vía cabotaje hacia los megaproyectos portuarios de Chancay y Callao (MTC, 2024).

No obstante, estas ideas, aunque lógicas, no están respaldadas por estudios técnicos y científicos. En lo inmediato, el puerto seco no figura en la agenda oficial de infraestructura; aunque, en el mediano plazo, podría emerger como opción viable si las condiciones productivas y comerciales lo justifican.

EXPERIENCIAS INTERNACIONALES

A nivel mundial, los puertos secos se han convertido en piezas clave de la logística moderna. En Europa, el puerto seco de Duisport, en Alemania, conectado al puerto de Rotterdam, moviliza más de veinte mil trenes al año, consolidándose como uno de los mayores nodos logísticos interiores del continente (Duisport, 2023).

En Asia, Zhengzhou, en China, vinculado a los puertos de Shanghái y Tianjin, forma parte de la Nueva Ruta de la Seda, integrando cadenas logísticas continentales de gran escala (Chen & Li, 2022). En Estados Unidos, Kansas City SmartPort funciona como un nodo intermodal que articula ferrocarriles, carreteras y aeropuertos, optimizando la distribución de mercancías (SmartPort, 2023).

En Sudamérica, destacan experiencias como Campinas, en Brasil, especializada en carga aérea de alto valor; Bogotá, en Colombia, que opera como zona franca multimodal con fuerte digitalización; y los complejos logísticos de Los Andes, en Chile, y Mendoza, en Argentina, que articulan el corredor bioceánico Atlántico–Pacífico. En Bolivia, Santa Cruz y El Alto cumplen un rol estratégico al estar orientados a la agroindustria y los minerales, compensando la condición mediterránea del país (CEPAL, 2022).

EL CASO PERUANO

El Perú, debido a su extensa costa y a la presencia de múltiples puertos marítimos, no ha desarrollado puertos secos. Sin embargo, en el sur se perciben señales que alimentan el debate: mayor explotación minera, expansión agroindustrial y un comercio exterior creciente con Brasil y Bolivia. Los puertos de Ilo y Matarani enfrentan limitaciones territoriales, lo que ha llevado a sugerir posibles ubicaciones en la pampa de La Joya, en Arequipa, o en la pampa El Hospicio, en Moquegua. Sin estudios prospectivos sólidos, estas propuestas continúan siendo aspiraciones más que proyectos factibles.

REFLEXIÓN FINAL

Los puertos secos constituyen una herramienta probada para mejorar la eficiencia logística y descongestionar terminales marítimos. En el Perú, no forman parte de la agenda inmediata, pero podrían aparecer en el mediano plazo como una opción estratégica, especialmente para la macrorregión sur. La clave estará en contar con estudios prospectivos serios que evalúen su viabilidad económica, territorial y ambiental.

Es importante subrayar que los puertos secos no deben confundirse con las Zonas Especiales de Desarrollo (ZED), cuya misión es atraer inversión para procesos de industrialización, mientras que los puertos secos cumplen una función estrictamente logística y aduanera vinculada al comercio exterior.

En conclusión, el debate sobre los puertos secos en el Perú debe transitar de la especulación a la planificación estratégica. Solo así se podrá determinar si, en el mediano plazo, la macrorregión sur encontrará en ellos una solución real para potenciar su desarrollo económico y su integración internacional.

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