POR: GUSTAVO PUMA CÁCERES
El domingo 12 de abril de 2026, millones de peruanos definiremos el rumbo del país por los próximos cinco años, esperando no llegar a tener un presidente por año. En la soledad de la cabina de votación, marcaremos símbolos para la Presidencia, el Senado Nacional, Senado Regional y Diputados. Pero al final de la cédula, a menudo ignorada o marcada por inercia, aparecerá una sección crucial: la elección de los cinco representantes peruanos ante el Parlamento Andino.
En medio del ruido electoral, surge una pregunta honesta y necesaria en las calles de Lima, en los mercados de Arequipa y en las plazas de Juliaca: “¿Para qué sirve realmente el Parlamento Andino?, ¿en qué cambia mi vida si voto por uno o por otro?”. Es hora de hablar claro, sin tecnicismos aburridos y con la verdad por delante. Porque la desconfianza del pueblo tiene justificación en años de desconexión, pero la solución no es eliminar la herramienta, sino aprender a usarla. El Parlamento Andino no es un “cementerio de elefantes”; es —o debería ser— el motor que conecta al Perú con un mercado de 140 millones de personas.
Entender su función es el primer paso para dejar de elegir a los actuales “calienta-asientos”, que son: Leslye Lazo Villón (Acción Popular), Fernando Arce Alvarado (Perú Libre), Luis Galarreta Velarde (Fuerza Popular), Gustavo Pacheco Villar (Renovación Popular), y debemos empezar a elegir gestores que traigan beneficios concretos a tu bolsillo y a tu familia.
¿QUÉ ES EXACTAMENTE EL PARLAMENTO ANDINO?
Para entenderlo, imaginemos que el Perú es una casa y nuestros vecinos (Colombia, Ecuador, Bolivia y Chile) son las casas contiguas en el mismo barrio. Todos tenemos problemas similares: seguridad, transporte, comercio y educación. Si cada uno trata de resolverlos por su cuenta, gastará más dinero y tiempo. Pero si nos reunimos en una junta vecinal para acordar reglas comunes (como pintar las fachadas del mismo color o contratar seguridad conjunta), todos ganamos. El Parlamento Andino es esa junta vecinal, pero a nivel continental.
Técnicamente, es el órgano deliberante y de control político del Sistema Andino de Integración. Fue creado en 1979 y, aunque su sede está en Bogotá, sus decisiones repercuten en Lima, Arequipa, Cusco, Loreto, etc. A diferencia del Congreso de la República, que hace leyes solo para el Perú, el Parlamento Andino crea marcos normativos. El objetivo es simple: lograr que las fronteras no sean muros, sino puertas abiertas para el ciudadano de a pie.
EL MITO DEL “CEMENTERIO DE ELEFANTES”
Históricamente, el Parlamento Andino ha sido criticado como un “refugio dorado” para políticos derrotados, lo que ha mermado su legitimidad social. No obstante, la ineficacia no reside en la institución misma, sino en la falta de preparación de quienes la integran. Al igual que un vehículo depende de su conductor, este organismo requiere representantes con visión internacional y capacidad técnica.
¿PARA QUÉ SIRVE? LAS TRES FUNCIONES CLAVE QUE DEBES CONOCER
Más allá de los discursos, el parlamentario andino tiene tres trabajos fundamentales por los que tú y yo les pagamos el sueldo:
Armonización legislativa: Su trabajo es estudiar qué leyes funcionan bien en Colombia o Ecuador y proponer que se apliquen igual en el Perú. Por ejemplo, si en un país vecino se aprueba una ley exitosa contra el crimen organizado transnacional, el Parlamento Andino crea un marco para que el Perú pueda copiar y adaptar esa estrategia rápidamente.
Control político: Deben fiscalizar a los otros órganos del sistema. Vigilar que los acuerdos comerciales se cumplan y que la burocracia internacional no se coma los recursos que deberían ir a proyectos de desarrollo.
Representación ciudadana: Son la voz de los 34 millones de peruanos ante la región. Deben llevar tus problemas (trabas para exportar, dificultades para viajar, validación de estudios) a una mesa donde se sientan los representantes de toda la región para buscar soluciones conjuntas.
BENEFICIOS DE LA INTEGRACIÓN – IMPACTO EN EL CIUDADANO PERUANO
La gestión política de la Comunidad Andina (CAN) y del Parlamento Andino ha dejado de ser una teoría diplomática para convertirse en una serie de derechos tangibles que facilitan la vida diaria de millones de peruanos. Estos avances se agrupan en cuatro ejes fundamentales que impactan la economía, la conectividad y el desarrollo profesional.
Viajar solo con tu DNI se ha simplificado drásticamente. Actualmente, los peruanos pueden viajar a Bolivia, Colombia y Ecuador portando únicamente su DNI. Esta eliminación de barreras burocráticas, como pasaportes y visas, no solo beneficia al turismo, sino que es el motor de la economía familiar en regiones fronterizas como Puno o Tumbes, permitiendo un comercio dinámico y sin trabas.
En el ámbito tecnológico, la eliminación del roaming internacional desde 2022 marca un hito en la integración digital. Este beneficio permite que los viajeros utilicen sus tarifas locales de datos y llamadas en los países vecinos sin sobrecostos, garantizando una comunicación constante y económica para familias y emprendedores.
Educación y títulos universitarios: La integración académica y laboral abre un abanico de oportunidades. El reconocimiento de títulos universitarios permite que profesionales peruanos ejerzan en la región, expandiendo su mercado potencial a más de 140 millones de personas.
Derechos laborales y migratorios: Esto se complementa con el Estatuto Andino de Movilidad Humana, que protege los derechos laborales y asegura que los aportes a la seguridad social y jubilación sean válidos independientemente del país miembro donde se trabaje.
LA VOZ DE LA EXPERIENCIA
La integración regional, defendida por figuras como el sociólogo y exparlamentario andino Alberto Adrianzén, no es un lujo, sino una necesidad estratégica y humana. El Parlamento Andino se posiciona como el único órgano con legitimidad democrática directa, cuyo propósito es humanizar este proceso frente a los intereses meramente corporativos. En el contexto geopolítico actual, dominado por bloques como China o Estados Unidos, el aislamiento debilita a las naciones. Por ello, la consolidación de la Región Andina resulta indispensable para que países como el Perú adquieran una verdadera capacidad de negociación y fortaleza global.
EL RETO DEL 2026: VOTAR CON INTELIGENCIA
La desconfianza actual puede llevarnos a dos caminos: seguir votando por inercia, enviando a improvisados que confirmen la teoría de que “el Parlamento Andino no sirve”; o tomar el control y elegir perfiles técnico-políticos.
Necesitamos representantes que entiendan de: Industrialización, logística y puertos: para aprovechar el megapuerto de Chancay y el clúster portuario para conectarlo con la región.
Seguridad: para combatir el crimen que cruza fronteras. Y educación: para que nuestros jóvenes compitan en igualdad de condiciones.
El Parlamento Andino tiene el potencial de ser el gran facilitador del desarrollo peruano. Tiene la capacidad de traer tecnología, de abrir mercados y de proteger a nuestros migrantes. Pero esa maquinaria solo funciona si quien la opera sabe lo que hace. Este 12 de abril de 2026, cuando tengas la cédula en la mano, tómate un segundo extra. Mira la lista del Parlamento Andino. No busques al candidato más famoso de la farándula ni al político que busca inmunidad. Busca al gestor, al experto, al que tiene una visión de país integrado.
Porque, al final del día, el Parlamento Andino sirve para que tú, peruano emprendedor, estudiante o trabajador, tengas un continente entero de oportunidades y no solo un país. Hagamos que nuestro voto cruce fronteras.

