POR: MAG. JAIME CARPIO BANDA
El inicio del año fiscal suele marcar el ritmo de la inversión pública. Sin embargo, los primeros indicadores de ejecución en el sur del país revelan un arranque lento, con amplias brechas entre presupuesto disponible y obras efectivamente iniciadas.
Considerando criterios de estacionalidad presupuestal y capacidad operativa, lo técnicamente esperable a enero sería un nivel de avance acumulado cercano al 7% u 8% del Presupuesto Institucional Modificado (PIM). No obstante, la mayoría de los gobiernos analizados se ubica entre 0% y 4%, con numerosos casos de ejecución nula.
Destacan de manera excepcional el Gobierno Regional de Tacna (13.5%) y la Municipalidad Distrital de Chojata (58.5%), desempeños que sugieren expedientes técnicos aprobados oportunamente, procesos de contratación cerrados en el año previo y una gestión activa del inicio de obra. Estos casos confirman que el bajo desempeño generalizado no responde a restricciones normativas, sino a problemas de gestión.
En contraste, gobiernos con alto PIM, como el Gobierno Regional de Arequipa (1.8%), la Municipalidad Distrital de San Antonio (2.4%) o Torata (0.2%), evidencian una desconexión crítica entre disponibilidad presupuestal y capacidad real de ejecución.
Particularmente preocupante es el grupo de municipalidades con 0% de ejecución, situación que no solo refleja ineficiencia administrativa, sino también pérdida de tiempo efectivo de obra, mayor riesgo de acumulación del gasto hacia el último trimestre y una elevada probabilidad de modificaciones contractuales, adicionales de obra y ampliaciones de plazo.
Desde una perspectiva de gestión de inversiones, este comportamiento anticipa un inicio del año 2026 con inercia negativa, que podría comprometer el cumplimiento de metas físicas y financieras si no se corrige de manera temprana.


