POR: PH.D. ING. AVID ROMÁN-GONZÁLEZ
La misión Artemis II, programada para febrero de 2026, marcará un momento histórico para la exploración espacial al llevar nuevamente astronautas al entorno de la Luna, más de cinco décadas después del programa Apolo. Este vuelo tripulado representa un paso decisivo hacia el establecimiento de una presencia humana sostenible en el satélite natural de la Tierra.
Artemis II será una misión de sobrevuelo lunar. Cuatro astronautas viajarán a bordo de la nave Orión, impulsada por el cohete Space Launch System (SLS), de 98 metros de altura, en una trayectoria de retorno libre alrededor de la Luna, sin realizar un alunizaje. Durante esta misión se evaluarán los sistemas de soporte vital, comunicaciones, navegación y seguridad, elementos clave para las futuras misiones lunares.
Los datos y experiencias obtenidos durante Artemis II serán fundamentales para Artemis III, misión que tiene como objetivo realizar el primer alunizaje humano en el polo sur lunar, una región de gran interés científico por la posible presencia de hielo de agua y su potencial para el establecimiento de bases permanentes.
La tripulación de Artemis II estará compuesta por cuatro astronautas, reflejando el espíritu de cooperación internacional que caracteriza al programa Artemis. Esta iniciativa se enmarca en los Acuerdos Artemis, firmados por más de 60 países, que promueven una exploración espacial pacífica, colaborativa y sostenible, de los cuales Perú también es parte. La misión simboliza así un esfuerzo conjunto entre la NASA y sus socios globales, con la visión de construir un futuro humano más allá de la Tierra.
Debido a condiciones climáticas adversas en Florida, la NASA ha reprogramado pruebas críticas relacionadas con el abastecimiento de combustible del cohete, lo que ha desplazado la primera ventana de lanzamiento al 8 de febrero de 2026. Estas medidas buscan garantizar los más altos estándares de seguridad para la tripulación y el éxito de la misión.
Más que una misión espacial, Artemis II representa el renacimiento de la exploración lunar y la confirmación de que la cooperación internacional es clave para enfrentar los grandes desafíos del espacio. Con este vuelo, la humanidad da un paso firme hacia el futuro, reafirmando su capacidad de innovar, colaborar y soñar en grande, con la Luna como antesala de misiones aún más ambiciosas hacia Marte y el espacio profundo.

