POR: DR. PHD JAVIER FLORES AROCUTIPA
La composición educativa de la población constituye un factor determinante del desarrollo económico, la productividad y la movilidad social. En la región Arequipa, la distribución del nivel educativo revela avances en cobertura, pero también brechas estructurales que limitan la formación de capital humano avanzado.
A partir de la tabla correspondiente al último año o grado de estudios aprobado en la región Arequipa, basada en una muestra de n = 1 110 personas, se configura un perfil de capital humano marcadamente estratificado. Predominan los niveles educativos medios y bajos, mientras que la formación avanzada continúa siendo mínima, lo que condiciona el desarrollo económico y social regional.
En términos agregados, el 40.9 % de la población no ha completado la educación secundaria, incluyendo a quienes no tienen nivel, solo educación inicial, primaria incompleta o secundaria incompleta. Este resultado es particularmente crítico, dado que la evidencia empírica señala que la secundaria completa constituye hoy el umbral mínimo funcional para una inserción laboral relativamente estable en economías urbanas y semiindustrializadas.
Si bien el 23.6 % de la población ha culminado la educación secundaria, una proporción significativa se detiene en ese nivel, sin transitar hacia la educación superior, lo que limita la acumulación de habilidades técnicas y profesionales en la región.
El bloque de educación superior, universitaria y no universitaria, alcanza en conjunto aproximadamente el 32.3 % de la población. Sin embargo, dentro de este grupo se observa una elevada tasa de trayectorias inconclusas. La educación superior incompleta, tanto universitaria como no universitaria, representa el 11.8 %, lo que sugiere problemas de deserción asociados a restricciones económicas, baja articulación entre estudio y empleo, así como debilidades en la orientación vocacional.
Estudios regionales publicados en SciELO indican que, en contextos latinoamericanos, la deserción en la educación superior se encuentra estrechamente vinculada al origen socioeconómico de los estudiantes y a la calidad de la educación básica previa recibida.
Desde la perspectiva de capital humano, el dato más relevante es la extremadamente baja proporción de personas con grado de Maestría o Doctorado, que alcanza apenas el 2.3 %. Este porcentaje sitúa a Arequipa, y por extensión a regiones con estructuras educativas similares, en una posición de limitada capacidad para generar conocimiento avanzado, innovación tecnológica y liderazgo académico.
La evidencia empírica internacional demuestra que la masa crítica de posgraduados es un factor clave para el crecimiento de la productividad regional, la sofisticación del aparato productivo y la atracción de inversión intensiva en conocimiento, especialmente en sectores de alto valor agregado.


