POR: DR. JAIME CALLALLA MAMANI
La distribución de investigadores reconocidos por el sistema nacional de ciencia y tecnología constituye un indicador clave del desarrollo académico y del capital humano avanzado en las universidades del sur del Perú.
A partir de la tabla de investigadores del sur peruano correspondiente a enero de 2026, elaborada con información del Consejo Nacional de Ciencia, Tecnología e Innovación Tecnológica (Concytec), se observa una marcada concentración de capital humano en investigación en un grupo reducido de universidades. Este patrón refleja tanto trayectorias institucionales consolidadas como brechas estructurales persistentes en el sistema universitario regional. Asimismo, estas instituciones constituyen la principal fuente de docentes-investigadores que sustentan la calidad de la enseñanza universitaria.
La Universidad Nacional del Altiplano lidera el ranking con 282 investigadores, equivalentes al 25.3 % del total regional. Le siguen la Universidad Nacional de San Agustín, con 14.2 %, y la Universidad Católica de Santa María, con 12.0 %. En conjunto, estas tres instituciones concentran más del 50 % de los investigadores del sur peruano, lo que evidencia economías de escala académicas, mayor tradición investigadora y mejores capacidades para atraer y retener docentes-investigadores.
Este patrón es consistente con la literatura internacional, que señala que las universidades que alcanzan una masa crítica de investigadores tienden a incrementar su productividad científica, su visibilidad internacional y su impacto en rankings globales, tal como lo expone Marginson (2016).
UNIVERSIDADES INTERMEDIAS Y RIESGOS DE MARGINALIDAD
Las universidades de tamaño intermedio, como la Universidad Nacional Jorge Basadre Grohmann, la Universidad Nacional San Luis Gonzaga y la Universidad Nacional de Moquegua, muestran participaciones cercanas al 10 %, lo que sugiere avances relevantes en políticas de investigación, aunque todavía con desafíos importantes para consolidar capacidades científicas sostenibles.
En contraste, las instituciones que concentran menos del 5 % del total de investigadores enfrentan riesgos de marginalidad científica, lo que limita su capacidad para competir por fondos de investigación, integrarse a redes internacionales y sostener publicaciones indexadas de alto impacto.
INVESTIGACIÓN, PRESTIGIO Y ACREDITACIÓN
Desde una perspectiva global, el número de investigadores por universidad constituye un indicador estratégico para el posicionamiento institucional. Estudios indexados en bases como Scopus y SciELO demuestran una relación directa entre cantidad de investigadores, producción científica y reputación académica (Salmi, 2009; Altbach & de Wit, 2018). La presencia sostenida de investigadores reconocidos incrementa la probabilidad de publicaciones en revistas Q1, colaboración internacional y citaciones, variables clave en rankings como QS y Times Higher Education.
Asimismo, la acreditación institucional y de programas cumple un rol fundamental en la consolidación del prestigio universitario. La evidencia empírica indica que los procesos de acreditación no solo mejoran la gestión académica, sino que fortalecen la cultura investigadora y la atracción de talento (Lemaitre, 2019). En el contexto peruano, avanzar hacia acreditaciones nacionales e internacionales se convierte en un factor crítico para que las universidades del sur reduzcan brechas y mejoren su competitividad global.
Finalmente, debe señalarse que, en términos generales, los investigadores reciben un mejor trato institucional en las universidades públicas que en las privadas. En estas últimas, los méritos académicos y de investigación no siempre son adecuadamente reconocidos, lo que limita los incentivos para la producción científica y la consolidación de carreras investigadoras.


