martes, 20 de enero de 2026
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Semblanza del doctor Jorge Rivera Arenas

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POR: ENRIQUE RIVERA SALAS     

Como siempre he manifestado en los artículos periodísticos que realizo, estos tienen como propósito dar a conocer a personas o personajes que, a lo largo de su vida, dejaron huellas profundas por la labor que desarrollaron en nuestro querido Mollendo.

En esta oportunidad, deseo recordar a Jorge Rivera Arenas, médico neumólogo que laboró durante 35 años en el Hospital del Carmen de Mollendo, hoy Hospital de Torres Muñoz.

Estudió en la Facultad de Medicina de San Marcos, en Lima, y realizó su especialización en la Argentina. Inició su carrera profesional en Lima, en el Hospital del Niño, y posteriormente llegó a Mollendo, donde se convirtió en el fundador del Dispensario de Bronco Pulmonares de la Beneficencia Pública, pasando luego a desempeñarse en el Hospital del Carmen.

Durante toda su vida profesional atendió por igual al rico y al pobre, dedicando su tiempo y su sabiduría a aliviar los males broncopulmonares. En una época en la que la tuberculosis generaba temor generalizado, él estuvo siempre al lado de quienes la padecían, brindándoles apoyo y dedicando sus esfuerzos a su curación.

Las personas mayores de 60 años en Mollendo, en algún momento de su vida, recibieron atención o consulta de este noble médico que, con un profundo sentido de humanidad, amor y respeto por el prójimo, trabajó incansablemente en favor de la salud de la población mollendina.

En sus últimos años, aquejado por la ceguera y por los males propios de la senilidad, permaneció postrado, hasta que el 7 de setiembre del año 2003, a las 10 de la noche, dejó de existir.

Don Jorge Rivera Arenas nació en Arequipa el 12 de noviembre de 1914. Se casó con doña Nancy Valencia de Rivera y tuvo dos hijos. Sus familiares directos son naturales de Punta de Bombón.

Quienes tuvieron la dicha de conocerlo guardan el orgullo de haber tratado a un médico que vivió para servir, tal como lo prometió en su juramento hipocrático, y que permanece en el recuerdo y la gratitud de todos aquellos a quienes ayudó a recuperar la salud, siendo un ejemplo para los profesionales médicos y para los ciudadanos mollendinos.

Ojalá que los médicos de hoy recuerden y cumplan el juramento que hicieron, porque pareciera que, con el paso del tiempo, algunos lo han olvidado.

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