POR: JORGE ACOSTA ZEVALLOS (ECONOMISTA DEL CEOP ILO)
Estamos en un nuevo año y miramos el 2025 acerca de las grandes obras necesarias para el desarrollo económico de la provincia de Ilo, y el resultado es evidentemente negativo. Primero respondemos qué entendemos como grandes obras bajo el enfoque del Ministerio de Economía y Finanzas (MEF).
En su magnitud presupuestal, tienen elevado importe de inversión, superan los 50 millones de soles e implican períodos plurianuales. Generan externalidades muy positivas, tienen gran efecto multiplicador, comprometen a varios sectores y niveles de gobierno, mejoran la competitividad del territorio, cierran grandes brechas económicas y se alinean a los planes nacionales, regionales y provinciales simultáneamente. Si no se hacen, limitarán el desarrollo sostenible y la calidad de vida. Por otro lado, son posibles de realizar, viables técnica y financieramente, y su impacto es regional y nacional.
De acuerdo con estas premisas, el compromiso de su iniciativa involucra a los tres niveles de gobierno: nacional, regional y local. Interesan a la inversión privada por los efectos positivos en costos y rentabilidades. Alegran a los ciudadanos porque sienten que la localidad y la región progresan sosteniblemente.
Las grandes obras que consideramos de alto impacto son, prioritariamente, la irrigación pronta de las Lomas de Ilo y el inicio de su segunda etapa, así como la construcción del terminal de abrigo para los puertos de ENAPU y Tablones de Southern Peru. De estas, la primera se preanuncia que avanza, pero los años pasan y el agua no llega; de la segunda se han tomado iniciativas, pero no aterrizan en concreciones. A esta última agregamos la promesa de elaborar el Plan Maestro para mejorar el Puerto ENAPU; sin embargo, no sabemos cuándo lo terminarán.
Un segundo grupo de obras de alta importancia, pero con viabilidad media, lo constituye la construcción de la circunvalación de la Costanera Norte–Sur, para evitar que los vehículos pesados ingresen a la ciudad; la construcción de los hospitales del MINSA y de EsSalud; la modernización de la playa de Pozo de Lizas, que cada vez se acerca más al hacinamiento; la construcción de un Parque Industrial para las micro, pequeñas y medianas empresas (MIPYMES); y la ejecución de proyectos factibles de maricultura, que se difunden y financian, pero cuyos resultados aún no se ven.
Un tercer grupo, que consideramos de alto impacto y alta viabilidad, es la construcción de la Planta de Tratamiento de Aguas Servidas en Moho, ubicada en la capital Moquegua, dado que la actual afecta la calidad del agua del río Osmore, utilizada para el consumo doméstico de Ilo. Requerimos también la culminación y entrega de la nueva Planta de Tratamiento de Aguas Servidas ejecutada por la SPCC bajo la modalidad de obras por impuestos, de la cual reconocemos avances.
Agregamos a este grupo la construcción de un nuevo Mercado de Abastos en la mal llamada Pampa Inalámbrica, así como desatar los nudos del Mercado Pacocha; terminar el expediente para la construcción del nuevo desembarcadero de productos hidrobiológicos de Ilo; y la culminación de la vía desde Bello Horizonte–Pampa Inalámbrica, una obra que no termina.
Acerca del cumplimiento de los acuerdos con Petroperú para las playas Las Buitreras, desde mi punto de vista se requiere su judicialización por incumplimiento de compromisos.
Bueno, el listado sigue. Esto es lo que priorizamos. En conclusión, Ilo no ha recibido hasta el 2025 grandes obras; lo que sí tenemos es un menudeo de obras pequeñas, sin mayor trascendencia ni efectos.


