lunes, 19 de enero de 2026
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Cinco modelos de negocio que explotan el verano en Mollendo

Mollendo es más que una temporada alta: es una oportunidad para emprender con bajo riesgo, validar ideas y generar liquidez

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POR: LIC. ADM. DAVID DIEGO OVIEDO TURPO

El verano en Mollendo no solo trae sol y mar; trae también una dinámica económica particular marcada por el turismo interno, el comercio temporal y el consumo estacional. Durante los meses de mayor afluencia, la ciudad se transforma: aumenta la población flotante, cambian los hábitos de gasto y se activan oportunidades de negocio que, bien gestionadas, pueden generar ingresos significativos sin requerir grandes inversiones iniciales.

El primer modelo que se activa con fuerza es el de bebidas refrescantes y alimentos rápidos. Raspadillas, helados artesanales, jugos naturales, ceviches, sánguches y snacks ligeros se convierten en compras impulsivas para veraneantes y locales. La clave no está en ampliar demasiado la carta, sino en asegurar velocidad de atención y rotación constante. Tip práctico: trabajar con insumos locales, controlar porciones y priorizar ubicaciones cercanas a la playa, malecones y zonas de alta circulación.

Un segundo modelo rentable es el de alquiler de artículos de playa. Sombrillas, sillas, carpas, mesas pequeñas e incluso flotadores representan una necesidad inmediata para el visitante que llega sin equipamiento. Este modelo destaca por su rápida recuperación de inversión. Recomendación: comenzar con pocos activos, establecer tarifas claras por horas o día completo y mantener una imagen ordenada y confiable, ya que la percepción de cuidado influye directamente en la decisión de alquiler.

El tercer modelo es el de servicios móviles y de apoyo al veraneante. Lavado de autos, limpieza de casas de playa, delivery de agua, hielo o bebidas frías, e incluso servicios básicos de mantenimiento, incrementan su demanda en verano. Sugerencia: apoyarse en WhatsApp Business y redes sociales locales para captar pedidos y coordinar horarios, priorizando puntualidad y trato directo.

Un cuarto modelo con alto potencial es el de experiencias y actividades recreativas. Clases de surf, paseos guiados, actividades deportivas en la arena, juegos para niños o pequeños eventos al aire libre responden a la búsqueda de experiencias, no solo de productos. Tip estratégico: ofrecer paquetes simples, con duración y precio definidos, y enfocarse en seguridad y organización para generar recomendaciones boca a boca.

Finalmente, el comercio estacional y ferias temporales cobra protagonismo. Venta de ropa ligera, accesorios de verano, artesanías, productos locales y recuerdos encuentra un público dispuesto a gastar. Recomendación clave: manejar inventarios reducidos, apostar por diferenciación visual y probar productos antes de escalar.

En conclusión, el verano en Mollendo es más que una temporada alta: es una oportunidad para emprender con bajo riesgo, validar ideas y generar liquidez. Quienes entienden la lógica estacional, controlan costos y ponen al cliente en el centro pueden convertir unos meses de calor en la base de un negocio sostenible durante todo el año.

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