El Departamento de Estado de los Estados Unidos aprobó una posible venta militar al Gobierno del Perú por un valor estimado de hasta US$1.500 millones para apoyar el diseño, construcción y modernización de la principal base naval peruana en Callao, ubicada a menos de 80 kilómetros de un megapuerto de Chancay construido por una empresa china.
La certificación, que ya fue notificada al Congreso estadounidense, contempla la provisión de equipos, servicios de ingeniería, planificación y apoyo logístico para la infraestructura marítima y terrestre de la instalación. El paquete incluirá trabajo de gestión de proyectos, estudios técnicos y supervisión de la construcción, así como asesoría de personal estadounidense durante el proceso.
La propuesta está sujeta ahora a la revisión y posible aprobación del Congreso de Estados Unidos, y podría implicar negociaciones prolongadas entre las autoridades de Washington y Lima antes de concretarse en un contrato definitivo. El monto final podría ser inferior a los US$1.500 millones aprobados inicialmente.
Según la agencia estadounidense de Cooperación de Seguridad de Defensa (DSCA), este proyecto contribuirá a los objetivos de política exterior de Estados Unidos, al fortalecer la seguridad de un socio estratégico en Sudamérica y promover la estabilidad política, la paz y el progreso económico en la región.
“Esta venta mejorará la seguridad de un socio importante que es una fuerza para la estabilidad política, la paz y el progreso económico en Sudamérica”, comunicaron.
El plan de modernización coincide con el traslado y expansión de la base naval para permitir que el puerto comercial del Callao amplíe sus operaciones. Este movimiento es visto por algunos analistas como parte de una competencia geopolítica entre Estados Unidos y China, dado que el puerto de Chancay, desarrollado por capitales chinos, se encuentra a unos 80 kilómetros al norte y ha generado preocupación en círculos de seguridad por sus posibles usos duales.
De prosperar, el acuerdo no solo reforzaría la infraestructura naval peruana, sino también la cooperación en defensa entre Lima y Washington, en un momento de creciente atención de Estados Unidos por la seguridad marítima y la influencia extranjera en América Latina.
MODERNIZACIÓN NAVAL E INDUSTRIAL EN PERÚ
La eventual venta de equipamiento estadounidense se enmarca en un proceso más amplio de fortalecimiento y modernización de las Fuerzas Armadas del Perú. En el plano naval, Perú suscribió un contrato de codesarrollo de submarinos entre Servicios Industriales de la Marina (SIMA Perú) y la surcoreana Hyundai Heavy Industries (HHI), que contempla transferencia tecnológica y una incorporación gradual de capacidades de la industria nacional.
De manera paralela, el Congreso autorizó el financiamiento para la compra de 24 cazas multirol —Rafale F4, F-16 Block 70 o Gripen E/F— por un monto estimado de US$ 2.350 millones. A ello se suma la decisión del Ejército de adquirir sistemas de artillería PULS de origen israelí, así como la firma de acuerdos marco con Hyundai Rotem para una eventual incorporación de tanques K2 Black Panther y vehículos blindados K808 White Tiger.
En conjunto, estas decisiones evidencian una estrategia integral orientada a renovar las capacidades militares del país. En ese contexto, la inversión estadounidense proyectada en el Callao se perfila como uno de los proyectos de infraestructura estratégica más relevantes anunciados en el actual proceso de modernización. [Fuente: DSCA, Bloomberg, Latina y Zona Militar]

