POR: GUSTAVO VALCÁRCEL SALAS
LOS PRIMEROS ESPAÑOLES
No obstante que Juan Antonio Montenegro y Ubaldi, nuestro primer historiador, en su difundida «Noticia» relata que fueron trece los fundadores, descubridores o conquistadores de Moquegua, tal afirmación no está respaldada por documento alguno ni hay otro investigador que lo diga. No dudamos que es Montenegro quien crea esta leyenda con el afán de asimilar a la historia local la fama con ribetes de epopeya de los «Trece de la Gorgona», mito que se desvanece cuando nos cuenta que uno de estos fundadores fue Pedro Cansino, de quien sabemos por confesión escrita que fue residente en Moquegua por el año 1564, demasiado tardía para considerarlo como a uno de ellos.
Dagnino refiere que en 1535 el adelantado Diego de Almagro salía del Cusco rumbo a Chile, siguiendo el camino de la sierra. Poco después, el capitán Ruy Díaz partió del Callao en 1536 llevándole ayuda, parte de su gente marchó por la costa. Estas «fueron las primeras tropas castellanas que pasaron por Tacna y por Arica».
Cuando Almagro fue avisado de la rebelión de Manco Inca regresa en 1536 por Arica, Tacna y Moquegua. Ruta recorrida por Pedro de Valdivia en 1540 rumbo a la conquista de Chile; pasó por Arequipa, Moquegua, Tacna… Soldados que disipaban su soledad en los pueblos por donde cruzaban. El camino a través de Moquegua fue seguido por Valdivia en su continuo tránsito al sur. Es natural que estos valles dejaran de ser un simple lugar de paso para más de un aventurero español.

ENCOMENDEROS DE MOQUEGUA
Ya señalamos a Lucas Martínez Vegazo como encomendero de Carumas en 1535, después también lo fue de Cochuna; en 1544 la entrega como dote matrimonial a la palla que prohijó Isabel Palla (otros la llaman Yupanqui), residente en Arequipa, cuando contrajo matrimonio con Martínez Pérez de Villabona, a quien Cúneo considera uno de los primeros pobladores de Cochuna y Moquegua. Fallece la ñusta sin decendencia, no tarda en morir su marido y la encomienda una década después retorna a Martínez Vegazo quien acaba traspasándola a Juan de Castro.
A Hernán Bueno «el Joven» se le concede por dos vidas el repartimiento de los Carumas, él es tronco de las familias más representativas de Moquegua; a su muerte, ocurrida en 1597, le sucede en la encomienda el extremeño don Alonso de Vargas de Carvajal, caballero del hábito de Alcántara que casó con María Dávalos de Rivera, viuda de Lucas Martínez Vegazo, en tal condición afortunada heredera del sector comprendido entre Omo y Cupina. Hijo de Alonso y María fue Diego de Vargas Carvajal y Rivera, cultor de la poesía y corregidor de Moquegua en 1613, casó con doña Usenda de Loayza y Bazán con quien no tuvo descendencia; ya viuda, por testamento hecho en 1646, ella dejó al convento de La Merced del Cusco como heredero de la parte baja del valle moqueguano, desde entonces este sector empezó a llamarse La Merced.
LOS PUEBLOS CRECEN
La primera autoridad designada fue Hernando Madueño, en 1565 era corregidor en Escapagua, a la parte de Cochuna del partido de Colesuyo. En Santa Catalina de Moquegua se sabía en 1584 que Alonso de Estrada era teniente de Gobernador designado por Chucuito.
Al principio el desarrollo de la población española fue muy lento. Bien decía el cronista dominico fray Reginaldo de Lizárraga, uno de los primeros en describir la región por 1570, que desde Arequipa hasta Arica solo hay algunos vallecillos angostos, donde viven algunos españoles que allí tienen sus haciendas, de tan poca importancia que no se ocupaba de ellos.
El establecimiento definitivo de Diego Dávila como escribano de su majestad a partir de 1591, es un indicativo de la sostenida evolución de la sociedad española y mestiza, necesitada de un notario que diera fe de sus cada vez más frecuentes transacciones, atraída por el desarrollo de los nuevos cultivos que prometían lucrativa industria.


