POR: YESSICA CARLA RODRÍGUEZ TORRES
Vivir en zozobra, con sorpresas, estando a expensas de la casualidad. En desorden, no tomando precauciones, cambiando de actividad sin pensar, aprovechando las ocasiones, viviendo sin pensar, dejando lo futuro a la imprevisible casualidad.
Así estamos hasta hoy, aunque se presume por la realidad circundante lo que va a pasar en el Estado peruano, se siente ese halo de vivir “a salto de mata”.
Los unos y los otros, los de Keiko y los de Castillo, cual fuere el orden, da igual.
Ni buenos, ni malos, más bien creo, los encaprichados y los afiebrados.
La prensa capitalina, unos aladeados a la derecha, los menos, creo; otros alineados a la izquierda, o por lo menos eso aparentan.
Como fuere, se empieza viviendo este Bicentenario “A salto de mata”, la idea no es buscar culpables o por decirlo más armoniosamente, encontrar responsables.
La idea es hacer un pequeño alto, unos minutos de reflexión, y observar desde la posición en la que nos encontremos como se desarrolla la vida de los peruanos y peruanas en este Bicentenario, obviamente no lo podremos comparar con el tricentenario y así los que sigan.
Por el lado de la salud, Covid, sigue, y seguirá; con vacuna, a cuidarse, sin vacuna a cuidarse más. ¡Hasta cuándo!
Y parece muchas veces que el miedo a morir desaparece; la gente está tonta porque no se cuida o está resignada porque no toma precauciones.
Por el lado social, la Elección presidencial se asemeja a una historia sin fin, porque gira continuamente, pero como diría Héctor Lavoe, “todo tiene su final” y parece que este ya le llega.
¿Cambiará el Perú?, para bien o para mal, ¡quién sabe!
Igual tengamos la voluntad de cambio para mejor, para nosotros mismos, comenzando por hábitos simples, cotidianos; tomando aquellas actividades que hacen bien a nuestro cuerpo y mente; ejercitándonos, leyendo; buscando espacios para mirar hacia adentro e intentar siquiera mejorar algún aspecto para mejor.
¡El Perú es más grande que sus problemas!, empecemos.