“Es momento de permitir que otras personas interpreten el verdadero clamor de la mayoría de los peruanos que reclamaba formalización, no es posible que el 80% de los peruanos en edad de trabajar estén en el sector informal”.
Sin embargo, una revisión de los datos oficiales del Instituto Nacional de Estadística e Informática (INEI) y el análisis de especialistas consultados por PerúCheck muestran que la cifra citada no refleja con precisión la realidad.
¿Qué mide la tasa de empleo informal y cómo se calcula?
La informalidad laboral en el Perú se mide a través de la tasa de empleo informal, un indicador elaborado por el INEI a partir de la Encuesta Permanente de Empleo Nacional (EPEN). De acuerdo con este estudio, en 2024 el 71.1 % de las personas ocupadas en el Perú trabajó en condiciones de informalidad, mientras que en el año 2025 la cifra disminuyó a 70,7%.
“7 de cada 10 trabajadores en el Perú se desempeña en un empleo informal, sin acceso a beneficios laborales como seguridad social, gratificaciones, vacaciones pagadas, entre otros. De esta manera, la gran mayoría de peruanos es altamente vulnerable frente a choques adversos, con mayores riesgos de perder su empleo, reducir sus ingresos y caer en la pobreza”, informó Paola Herrera, economista senior del Instituto Peruano de Economía (IPE), en comunicación con PerúCheck.
La especialista explicó que uno de los principales factores detrás de la elevada informalidad es la alta concentración de trabajadores en micro y pequeñas empresas (MYPE). “3 de cada 4 trabajadores se desempeña en una MYPE, con tasas de informalidad cercanas al 90%. Esto también se refleja en una estructura empresarial altamente atomizada, donde el 99% de las empresas son MYPE y la productividad laboral en el caso de las microempresas equivale a apenas un 6% del de una gran empresa, según estima el PRODUCE [Ministerio de la Producción]”, afirmó.
¿A quiénes afecta más la informalidad?
La informalidad no impacta a todos por igual. Para César García, economista de la Red de Estudios para el Desarrollo (REDES), entender estas diferencias es clave para diseñar políticas públicas efectivas.
“En el caso de los jóvenes, más del 85% de quienes tienen entre 14 y 24 años trabaja de manera informal”, explicó. Según García, la falta de empleos de entrada, la exigencia de experiencia previa y las limitadas oportunidades para continuar estudios después del colegio empujan a los jóvenes a empleos inestables y sin derechos.
“En el caso de las mujeres, cerca del 75% trabaja en la informalidad. Esto tiene mucho que ver con la carga. La informalidad se concentra donde hay menos oportunidades, menos educación y menos servicios. Cuidados en el hogar, con la concentración en empleos de menor productividad y con el trabajo en negocios familiares, muchas veces sin sueldo ni beneficios, pero con horarios más flexibles”, precisó.
De acuerdo a Herrera, la informalidad es mucho más preocupante en el ámbito rural, donde las cifras ascienden a 95%. “Ahí predominan la agricultura de subsistencia y actividades donde prácticamente no existe empleo formal ni presencia del Estado en la mayoría de los casos”, explicó.
Conclusión
Los datos oficiales del INEI muestran que la informalidad afecta al 70.7% de la población ocupada, no 80% como dijo el candidato de Sí Creo, Carlos Espá. Por tanto, PerúCheck califica las declaraciones de Espá como imprecisas.

