Alcaldes de Mollendo: Juan B. Arenas Málaga

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Juan B. Arenas Málaga

Juan Bautista Arenas Málaga, nació en el amanecer del lunes 24 de junio de 1850 en el pequeño pueblo de Quequeña, muy cerca de Yarabamba, Arequipa. Tuvo una infancia infeliz, pasó muchas desavenencias en su hogar por lo que logra abandonarlo.

El joven Juan Bautista decide ingresar al Seminario San Jerónimo de Arequipa guiado por la cruz del padre Mariano Retamozo, ilustre párroco yarabambino.

También realiza estudios de ciencias y letras en la Universidad del Gran Padre de San Agustín, pero más interés fueron los hábitos sacerdotales. Mientras estuvo en el seminario ejerció el cargo de pasante de los seminaristas, luego nombrado cura de la iglesia de Quequeña. Su primer cargo eclesiástico fuera de su pueblo natal lo hace en Torata, Moquegua.

El 29 de junio de 1876 llega por primera vez al puerto de Mollendo en reemplazo del padre José M. Uría, ocupando el cargo de vice párroco de la villa. Allí inicia una larga y fructífera vida social y religiosa, como un fenómeno paradojal: cura, polémico, patriota y hasta revolucionario, a veces incomprendido.

De un claro hablar de loncco chacarero arequipeño, de rostro cetrino, contextura baja y gruesa, nuestro cura se ganó el apelativo de “el tata” (vocablo quechua: tatay-papá) identificado así por los mollendinos de entonces. Más que una villa era un puerto pequeño que vivía del movimiento portuario, ferroviario y del valle de Tambo, donde sus pobladores venidos del viejo puerto de Santa Rosa de Islay, de ultramar a la que sumaba gente arequipeña, eran generalmente almaceneros.

Realizó su primera misa en la casona del español Alejandro Dorich Recasen, conocida como “la casa del buque” (por su clara arquitectura de madera europeizante).

Su vida fue un sinfín de anécdotas. Por el amor que tenía al prójimo, el pequeño templo y la casa cural se convirtió en centro de reuniones de hombres y mujeres progresistas, obstinados viandantes, de enojosos y resentidos de la vida.

El 5 de abril de 1879 Chile nos declara la guerra y Mollendo se convierte en teatro de operaciones bélicas por su condición geográfica del ferrocarril, el muelle y Arequipa. Esta villa del señor indefensa fue bombardeada el 17 de abril del mismo año. Luego de 11 meses los chilenos incendian Mollendo en sus dos terceras partes, siendo el templo de la Purísima saqueado y siniestrado, ante el dolor del padre Arenas de 28 años de edad y su pueblo.

Envía una carta al vicario capitular de la Diócesis dando parte del sacrificio en el Santísimo Sacramento por las fuerzas chilenas de ocupación, al cual extractamos los dos últimos párrafos: “la iglesia de Mollendo pues ya no existe Señor Vicario, esa iglesia que tantos sudores y trabajos nos costó para edificarla. Se carece en lo absoluto de fondos para  reedificarla y hasta las cinco campanas se han fundido completamente con el incendio”.

“Además  como  Vice párroco de Mollendo no puedo dejar de dar cuenta a Vuestra Santísima de que toda la parte alta del puerto ha sido incendiada y saqueada toda la población, las mujeres víctimas del desenfreno más escandaloso y cruel, no puedo dejar de dar cuenta a Vuestra Santísima de todo esto, porque es como pastor indigno de Mollendo que tengo el corazón amargamente apesadumbrado con la serie de acontecimientos que aquí han sucedido” (este documento obra en el Archivo Arzobispal de Arequipa).

Es de admirar la vida de este bienhechor que desempeñó cargos de mucha responsabilidad y su lucha diaria por la justicia social, donde es enemigo declarado de aquellas personas que tienen la afición a los puestos públicos acompañados de vanidades que solo alientan la ambición de los hombres (que hasta hoy existe)

Transcurridos aquellos aciagos años “el tata” Arenas reinicia la labor de levantar el templo en junio de 1886 junto a Jorge F. Robilliard, Francisco Román otros hombres probos de este pueblo estoico.

Se avecinaba nuevamente el fantasma de la guerra, esta vez “el tata” Arenas, durante la alcaldía de don Aurelio Zegarra, organiza el 11 de enero de 1894 un mitin de protesta contra las pretensiones del Ecuador, llamando a la unidad del pueblo para que no se repita las amargas experiencias de la guerra.

Fue el 2 de enero de 1896 cuando este cura perseverante, de una voluntad férrea para el bien, es nombrado Alcalde de la villa de Mollendo, reemplazando a don Juan José Reinoso Ampuero.

Participó en la formación de varias instituciones patrióticas y humanitarias, siendo capellán de la reciente Compañía de Bomberos. Luego es elegido nuevamente Alcalde de Mollendo el 25 de enero de 1914 en reemplazo de don Aurelio Zegarra Rodríguez. Fue inspector de instrucción y estadística de 1916 a 1918, luego en la comisión de pesas y medidas, agua y desagües, puentes y caminos en 1917 y de asuntos contenciosos en las gestiones de los alcaldes  Luis Bustíos y Augusto Ratti.

El alcalde don Augusto L. Ratti Nava le otorga la Medalla de Oro por su eterna labor cristiana, cuya cruz estuvo siempre presente al servicio de la justicia, fue el 28 de julio de 1921 con motivo del primer Centenario de la Independencia Nacional.

En 1925 era regidor municipal cuando tiene serios enfrentamientos con el nefasto “contrato Ugarteche”, empresa de ornato y saneamiento de Mollendo, que llevó al Concejo a la ruina. Nuestro cura casi es deportado a Bolivia por el atrevido prefecto de Arequipa, José M. Olivera.

El 14 de agosto de 1926 inicia la construcción de la iglesia de la Inmaculada Concepción en el lugar donde se encontraba una iglesia de madera con dos torres cuyo frontis está la calle Tambo (hoy Deán Valdivia)

Juan Bautista Arenas Málaga, fallece el 30 de septiembre de 1929 a los 79 años de edad, víctima de neumonía y uremia. Ha muerto un hombre: solo queda su memoria, su entereza cívica y su lealtad a los ideales del pueblo mollendino.

El franciscano Alejandro Castañeda ocupa su lugar. El 9 de junio de 1930 el Comité de servicios a la comunidad del Rotary Club de Mollendo acuerda levantar un busto y monumento a nuestro vicario, anhelo hasta ahora esperado.

Sus restos se encuentran en la iglesia que él se propuso construir, ubicado frente al altar mayor a la altura del crucero, una placa en el piso de la primera columna derecha del crucero reza así: “Aquí yace el Pbro. Juan B. Arenas, 30 de setiembre de 1929. Este templo es la obra del cariño paternal de ‘el tata Arenas’”.

Mollendo deberá inscribir su nombre con respeto, como uno de sus mejores hombres públicos, la iglesia católica lo mostrará a las nuevas generaciones a este noble defensor de su sagrada causa, que puso al servicio del pueblo, su honradez, su cruz y su palabra.

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