El ser humano debe convivir en  estrecha  armonía con el medio ambiente donde se desarrollan. Pero, los tiempos actuales está relación se ha resquebrajado y nos lleva a preguntar  ¿cuándo se comenzó a perder ese nexo con la naturaleza, que ha obligado a  que en las últimas décadas en casi todos los niveles económicos, sociales, empresariales y políticos  se estén tomando una serie de medidas en procura de restablecer el equilibrio ecológico?

¿En qué momento dejamos de respetar el lugar donde vivimos y dejo de importarnos lo que ocurra con el planeta? Es evidente la falta de una educación ambiental que nos permita manifestar un compromiso con el entorno y adquirir la conciencia sobre el riesgo que corre la humanidad, y también forjar nuevas actitudes  y aptitudes, tanto a nivel individual como colectivo, a nivel empresarial como estatal,  en beneficio de la protección y cuidado del medio ambiente.

En este contexto, las noticias de los últimos días reportan, por ejemplo, el estado en las distintas playas de nuestra región (Ilo) y del país luego de las celebraciones por la llegada del año nuevo 2018. Indignación es lo que sentí al ver la cantidad de residuos sólidos: envases de tecnoport, plásticos, latas de cervezas, residuos de comida y material orgánico de distinta naturaleza, que entre el vaivén de las olas se iban adentrando hacia el mar.

A ello debemos sumar la cantidad de personas, que según la Jefatura de la Región Policial alcanzó a las 15,000 personas entre lugareños y de otras regiones (Arequipa y Puno) incluso de Bolivia, que abarrotaron playas como “Pozo de Lisas”, “Puerto Inglés” y “Boca del Río”.

En este sentido, me pregunto ¿Dónde quedaron los valores? ¿Qué necesitamos para cambiar? Recuerdo que cuando niños nuestros padres nos enseñaron a respetar la vida y la naturaleza, entonces es inconcebible que destruyamos y contaminemos nuestras playas. Si así maltratamos nuestro medio ambiente, no quisiera pensar como están sus casas.

Un detalle adicional a tener en cuenta es que todos los restos plásticos que llegan al mar ocasionan la muerte de muchos animales marinos al consumirlos en la creencia de que son alimento.

Por ello, debemos identificarnos con lo valioso de  nuestros recursos naturales y la implementación de intensivos programas de educación y concientización ambiental y corregir los malos hábitos ambientales de la población.

CHINA Y BOLIVIA

Un hecho que quiero destacar es la información referida a que China inició el 2018 aplicando un impuesto ambiental que establecen que aquellas empresas que descarguen “contaminantes catalogados” se harán merecedores al pago de impuestos por “hacer ruido, producir partículas o residuos sólidos que contaminen el aire y el agua”.

Asimismo, recordemos que en el 2015 el gobierno de Bolivia promulgó una ley que prohíbe arrojar basura en calles y ríos o depositar residuos peligrosos en sitios no autorizados. Personas e instituciones que infrinjan esta norma legislativa serán objeto de una multa según una escala establecida.

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