POR: BLGO. JOSÉ J. GUERRERO ROJAS

Escribir una columna de opinión que aborde los temas ambientales y la problemática que se origina a partir de ella es un reto y un gran desafío, más aún si tenemos en cuenta que debemos siquiera igualar la sapiencia y sabiduría de mi predecesora, la bióloga Maribel Pacheco Centeno, gestora y principal propulsora de ECOLOGIZATE PERÚ, y cuya pasión ha permitido que esta publicación semanal se mantenga vigente en las páginas de  PRENSA REGIONAL por cinco años, desde su aparición en abril del 2013.

Conscientes de la enorme responsabilidad que ECOLOGIZATE representa, nos mantendremos en la posición y objetivo inicial con que nació: servir de un medio que lleve educación y conocimiento sobre el medio ambiente, el análisis de su problemática, asi como al planteamiento de las posibles soluciones técnicas, en la medida de lo posible, a la polución y degradación del entorno donde nos desenvolvemos, sin apasionamientos y con la objetividad que se requiere.

Entendemos por educación a aquel proceso que está destinado a facilitar el aprendizaje o adquisición de conocimientos con el propósito de desarrollar la capacidad intelectual, moral y afectiva de las personas de acuerdo con la cultura y las normas de convivencia de la sociedad a la que pertenecen.

Dentro de este contexto, la educación ambiental, uno de los objetivos de esta columna, será la vía por la cual brindaremos conocimientos en temas ambientales con el propósito de crear una verdadera conciencia ambiental que se vea reflejada en actitudes, conducta y comportamientos en favor del cuidado, protección y remediación del medio ambiente.

La conducta ambiental, también conocida como conducta o actitudes proambientales, requiere de los conocimientos que permitan formar ciudadanos con criterios de sostenibilidad que sean aplicados en su vida cotidiana, en sus actividades diarias en las que se considere algo tan simple como recoger y llevar “su basura” y depositarlo en recipientes adecuados (“tachos de basura”) y no tirarlos en la calle; o segregar, separar los distintos tipos de residuos generados en su hogar para su adecuada disposición final. O tal vez educar a los recogedores de basura y recicladores para que lleven los restos a lugares apropiados y no terminen “tirándolos a la vuelta de la esquina”.

Tenemos mucho por hacer, hay muchas cosas que trabajar y debemos comprometernos a cuidar y proteger nuestra casa, este lugar o planeta que llamamos tierra y que por culpa de nuestra avaricia está bastante deteriorada.

Dejar respuesta

Please enter your comment!
Please enter your name here