Población y medio ambiente

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Referencial

BLGO. JOSÉ J. GUERRERO-ROJAS

CONSULTOR EN PROYECTOS AMBIENTALES

Desde el inicio de los tiempos, la humanidad mantiene una estrecha relación con la naturaleza. De ella el ser humano obtiene muchas de las cosas necesarias para su subsistencia: alimentos, combustibles, medicamentos y materiales diversos, además de materias primas para la fabricación de vestido, vivienda u otro tipo de infraestructura, entre muchos otros productos.

Los beneficios se consiguen gratuitamente de la naturaleza se conocen como servicios ambientales. Estos servicios no son siempre locales en el sentido de que los ecosistemas que los posibilitan no se encuentran en el mismo sitio de donde se obtiene el beneficio: por ejemplo, las aguas de las cuales se abastecen algunos centros humanos (ya sea acuíferos, ríos o lagos) pueden tener su origen en las infiltraciones que ocurren en bosques bien conservados a muchos kilómetros de distancia.

Sin embargo, a pesar del valor que tiene para la sociedad el capital natural, la visión utilitaria del entorno ha ocasionado que bosques, selvas y otros ecosistemas naturales hayan sido transformados intensamente a tierras ganaderas, agrícolas y zonas urbanas; que las aguas de ríos, lagos y mares se encuentren contaminadas y sus recursos pesqueros sobreexplotados; que enormes cantidades de desechos sólidos o líquidos se depositen directamente en el suelo o el agua y que por la quema de combustibles fósiles se emitan grandes cantidades de gases a la atmósfera.

Este proceso de deterioro de la naturaleza está directamente relacionado con el descontrolado crecimiento poblacional o demográfico que ha aumentado con el tiempo, afectando poco a poco nuestro alrededor dejándonos sin espacio cada día por donde caminar y respirar. Todo ello ha provocado que tengamos un proceso de degradación o deterioro ambiental, consecuencia del aumento de la población y de la invasión de nuevos territorios.

Antiguamente el crecimiento poblacional era el causante de la pobreza, pero ahora, no es solo el causante de eso si no también del deterioro ambiental, evidenciado por la deforestación, la resequedad y contaminación de los ríos por culpa de la población, esto ha impedido y a ocasionado mayores problemas por la escasez de agua consumible, las oleadas de calor debido al calentamiento global por la contaminación y deterioro que causa el exceso y un continuo crecimiento de población en los estados.

El crecimiento demográfico es considerado el principal responsable de los daños que está sufriendo la naturaleza, lo cual parece amenazar la supervivencia de la humanidad. Pero, sin negar que el deterioro del medio natural depende del tamaño y la distribución de la población y que el aumento del mismo está en parte determinado por el crecimiento demográfico y de los niveles de urbanización, es cierto que los mayores problemas al respecto se plantean en los países más desarrollados, por lo que la degradación hay que vincularla sobre todo al tipo de sociedad que se ha desarrollado en estos países en los últimos años

El principal impacto de la población sobre el medio ambiente se relaciona con dos variables fundamentales:

El consumo de recursos, ligado a la creciente necesidad de obtener el sustento diario mediante una sobre explotación de los suelos, destruyendo bosques para convertirlos en tierras de cultivos o para cultivos industriales en deterioro del aspecto nutricional, disponibilidad del agua, entre otros.

La producción de desperdicios y de contaminantes, producto del elevado nivel de consumismo al que ha llegado la sociedad moderna, cuya mayor consecuencia es la producción de gigantescas toneladas de residuos que no se sabe dónde desecharla ni como reutilizarla, provocando además de nuevos problemas de contaminación. Un ejemplo, está en la muerte de distintas especies marinas por la incesante deposición de residuos plásticos al mar.

CRECIMIENTO POBLACIONAL FUTURO

En la actualidad, la población mundial crece a un ritmo de 80 millones de personas al año, estimándose que para el 2050 serán 9 a 10 mil millones de habitantes sobre la superficie del planeta, aunque las previsiones más pesimistas esperan que sean casi 11.000 millones de personas. Actualmente somos más de 7.000 millones de habitantes en el planeta.

Satisfacer las necesidades actuales y futuras de estas personas representa un gran reto y un enorme desafío global. Ante esta preocupante realidad se deben adoptar urgentes acciones entre las que debemos considerar: reducir de manera sustancial la tasa de nacimientos; detener la contaminación ambiental; proteger y aumentar los recursos naturales, cuidar el agua y construir plantas de agua potable (en lugar de destinar ingentes cantidades de recursos económicos para la fabricación de armas y la destrucción del planeta), utilizando para ello el agua de los mares y tratarla y distribuirla a donde sea necesaria; y finalmente avanzar en materia de producción de alimentos, economía, salud, educación, política y bienestar social.

Las múltiples crisis mundiales producidas en la última década, como la crisis alimentaria, financiera y de combustibles, han ocasionado importantes acontecimientos y nos advierten de la necesidad de prestar más atención al establecimiento de las bases para un desarrollo sostenible.

Un aspecto a considerar es el de la salud reproductiva y que debe ser considerada como un elemento indispensable dentro la ecuación del desarrollo sostenible, por ello, las mujeres y las jóvenes que gozan de buena salud y tienen la capacidad y los medios para tomar sus propias decisiones sobre el número de hijos que desean tener, y cuándo tenerlos, están en mejores condiciones de contribuir al desarrollo de sus sociedades.

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