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Elecciones y medio ambiente

Una pregunta surge: ¿están debidamente autorizados para usar espacios públicos en su campaña? Si pretenden ser autoridades ¿por qué no comienzan por respetar las normas existentes? Esta es una contradicción que vivimos en cada campaña electoral, y hasta ahora, como ciudadanos, hemos sido totalmente descuidados, desinteresados e indiferentes a esta situación. Nos hemos acostumbrado a los paneles y ruido ensordecedor de megáfonos y parlantes que ya nos parece “normal”.

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Referencial

BLGO. JOSÉ J. GUERRERO-ROJAS

CONSULTOR EN PROYECTOS AMBIENTALES

Dentro de exactamente iremos, en masa, a ejercer nuestro derecho a elegir a las autoridades, municipales y regionales, que se encargarán de regir los destinos de nuestras localidades por los próximos cuatro años. Y como en cada campaña electoral, el tema ambiental pasa desapercibido, más importante son la corrupción, la delincuencia, la prostitución, la inseguridad, el transporte y caos vehicular, entre otros intereses.

Dos son los aspectos sobre los que quiero llamar la atención:

El primero, temporal y relacionado directamente con la presente campaña electoral: contaminación visual y auditiva. En estos días somos, y seremos, testigos de la invasión de paneles y volantes (los llamados ‘flyers’) de los distintos candidatos con su respectiva propaganda política colocadas en parques, veredas, bermas de nuestras principales calles y avenidas. Incluso, postes y árboles son usados como vitrina para promover el voto por tal o cual candidato. También hay que añadir la colocación de toda esta publicidad en casas y edificios.

Una pregunta surge: ¿están debidamente autorizados para usar espacios públicos en su campaña? Si pretenden ser autoridades ¿por qué no comienzan por respetar las normas existentes? Esta es una contradicción que vivimos en cada campaña electoral, y hasta ahora, como ciudadanos, hemos sido totalmente descuidados, desinteresados e indiferentes a esta situación. Nos hemos acostumbrado a los paneles y ruido ensordecedor de megáfonos y parlantes que ya nos parece “normal”.

Un detalle adicional en este punto, es que, pasadas las elecciones, es decir después del 7 de octubre, ningún candidato ni sus seguidores retiran los paneles ni la diversa propaganda generada durante el proceso.

Mucha de esta publicidad se deteriora con el paso del tiempo, poniendo en riesgo la vida de las personas. Si no son capaces de pensar en los daños potenciales ¿podremos creer que serán capaces de protegernos de la inseguridad y de preservar y respetar las áreas verdes? ¿Dónde está su responsabilidad ambiental y social?

Segundo, aspecto importante y que todos los candidatos deben responder. ¿Cuál es su programa de manejo y disposición de residuos sólidos? Los mercados populares, las paraditas son fuente diaria de residuos sólidos que se acumula en sus alrededores; además las playas y riberas de los ríos se han convertido en depósitos y botaderos de la basura generada por la población.

¿Conocemos sus programas ambientales? ¿Qué planes tienen para el manejo y eliminación de la basura? ¿Cuentan con programas de reciclaje de residuos?

Dejo estas interrogantes a la espera de contar con las respuestas, y sobre todo el compromiso de cumplimiento de todo aquello que ofrecen.

Este 7 de octubre votemos en función de planes y propuestas, y no en base a caras bonitas o carisma; si queremos que nuestra localidad cambie votemos con el cerebro, no con el corazón o los ojos.

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